La terminología que utilizan los médicos nos produce angustia y no sabemos qué decir. Por miedo, a veces, no nos atrevemos a preguntar qué significan las palabras. Hay que buscar, por tanto, los elementos que hacen difícil la comprensión del lenguaje del profesional sanitario para el público en general.

En este sentido, destacamos la iniciativa de Rosa Estopà, investigadora de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), que ha codirigido un estudio para analizar el lenguaje de los médicos y buscar los elementos que lo hacen difícil de entender para pacientes y familiares. La investigación, que se ha centrado en enfermedades infantiles minoritarias, tiene la finalidad de crear herramientas que mejoren la comunicación, tanto para los médicos como para los niños afectados por estas dolencias y sus familias. El estudio se inició a partir de encuestas realizadas a diez familias con niños afectados por enfermedades raras, con el objetivo de detectar cuáles eran sus preocupaciones cuando acudían a la consulta del médico.

Muchas familias remarcan que la terminología les produce mucha angustia porque no saben qué decir. Por miedo, muchas veces no se atreven a preguntar qué significan las palabras”, explicó Rosa Estopà en el acto de entrega de las ayudas para este proyecto.

El equipo codirigido por Estopà pretende que los resultados de su estudio sirvan para mejorar la formación de los nuevos profesionales de la salud y para elaborar programas informáticos que ayuden a adaptar los informes médicos. Su equipo ha iniciado una colaboración con el Hospital Italiano de Buenos Aires (Argentina), destacado en tecnología, para crear herramientas que, por ejemplo, sustituyan las siglas de los informes por los términos a los que hacen referencia o que incluyan definiciones de palabras técnicas de forma automática. Por otra parte, los investigadores están escribiendo un libro destinado a los profesionales sanitarios, que incluirá todos los aspectos que dificultan la comunicación y consejos para mejorarla.

La app COMJuntos ofrece recursos y consejos para preparar las visitas al hospital

En este camino, para ayudar tanto a los niños con enfermedades minoritarias como a sus familias a manejar mejor sus conversaciones con los médicos, los científicos han desarrollado la app COMJuntos que ofrece recursos y consejos para preparar las visitas al hospital, o para explicar a los niños las pruebas de diagnóstico que les van a realizar y dónde encontrar ayuda o apoyo de otras familias afectadas.

Esta app está adaptada a cualquier tipo de teléfono y tiene una versión web para poder hacer consultas desde el ordenador. Son píldoras de información que se podrán descargar en cualquier momento, como en el trayecto de casa al médico o mientras se espera en la consulta.

También se ha presentado recientemente el primer diccionario (en catalán) de medicina infantil ilustrado (Primer diccionari de medicina il.lustrat) con dibujos realizados por niños, en el Col·legi Oficial de Metges de Girona. Se trata de una publicación pionera, pues no existe ningún diccionario de este tipo en ningún otro idioma.

La importancia del lenguaje en la relación entre médico y paciente

El doctor José Ignacio Arana, en su artículo La importancia del lenguaje en la relación entre médico y enfermo, publicado en la revista Panacea, destaca que si la acción del médico es “curar, a veces; aliviar, a menudo; y consolar, siempre“, ¿cómo se puede consolar al enfermo mediante una retahíla de términos científicos que no entiende? Por ello, el lenguaje médico tiene que descender del pedestal de la ciencia hasta lo coloquial, «a lo que una persona con deseo de ayudar diría a otra que le pide ayuda», argumenta el doctor de Arana.

El campo de actuación principal del médico es el contacto directo con los enfermos y estos requieren, además de las prestaciones que hoy le puede proporcionar el tecnológico mundo sanitario, ese diálogo entre persona y persona, y en esa conversación, la consulta es, habitualmente, el diálogo entre un cientíco y alguien que no lo es, con la necesidad indispensable de que ambos se entiendan. Como todo diálogo, la consulta es de ida y vuelta, o sea, que el paciente debe comprender lo que le dice el médico, pero también el médico debe entender lo que el paciente argumenta, o lo que quisiera decir y quizá no sabe expresar.

Entender el diagnóstico

Especialmente importante es el momento del diagnóstico. El enfermo ya no se conforma con un nombre más o menos técnico o cientíco para su enfermedad, de ahí que el profesional sanitario deba explicarle en qué consiste esa dolencia, “cómo se ha podido llegar a ella, qué evolución es esperable y cuáles son los procedimientos que se van a utilizar para solucionarla o, al menos, aliviarla“, explica De Arana.

Pero lo más difícil es el pronóstico y, sin embargo, es lo que más interesa al paciente y a sus familiares. En ese punto es cuando el lenguaje ha de ser más medido y claro.  Los informes clínicos no se redactan para que los entienda el enfermo: quizá se escriban pensando que quien los va a leer es otro profesional sanitario, pero también lo hará el propio paciente, por eso habrá que tener un especial cuidado en algunos comentarios y opiniones que el médico vierta en ellos y, por supuesto, en los pronósticos si son negativos. Y asimismo evitar esas largas e ininteligibles listas de siglas que hacen tan complicada la lectura para el paciente.

Asignaturas de la licenciatura en Medicina que abordan la comunicación médico-paciente a través de la función afectiva son cruciales para lograr una asistencia médica de calidad y primordiales para la educación de las nuevas generaciones de médicos.