Nuevas olas de la pandemia por coronavirus, bien se han declarado ya, bien están a punto de hacerlo. Ante esta situación, que vivimos la mayoría de los españoles pero a la que tampoco son ajenos la mayor parte de los países del mundo, es normal experimentar ciertas emociones negativas.

Lo que pretendemos desde Información Sin Fronteras, gracias a este podcast, es darte los recursos que necesitas para sobreponerte, para que no te supere la situación.

Así que allá vamos: 

En primer lugar, es normal que aparezcan picos de ansiedad ante diferentes planteamientos que, aunque empiezan a resultarnos algo familiares, son incómodos de abordar. ¿Habrá un nuevo confinamiento? ¿Cuándo podré visitar a mi familia?

La ansiedad es una respuesta natural del organismo cuando detecta una situación de amenaza, y no debe extrañarte que tu mente se sienta amenazada por las incógnitas que plantea la actualidad.

Es normal sentir esta y otras emociones de forma muy intensa e incluso persistente en el tiempo.

Quizá eso haga que te cueste concentrarte en las actividades que antes venías haciendo con facilidad, como por ejemplo el teletrabajo si todavía sigues en casa.

También puede volver a aparecer la necesidad de revisar constantemente las noticias sobre el coronavirus. Cifras, balances, informes, estudios, restricciones aquí o allá…

Y también es normal sentir una preocupación constante. Ya no solo por ti, sino también por los tuyos: has ido en metro o en autobús ¿y te habrás lavado las manos correctamente después? ¿No habrás tocado algo que…? ¿Es posible que hayas puesto en riesgo a tu madre, a tu abuela…?

No nos cansaremos de decirlo. Ese miedo es NORMAL. Pero también puede trabajarse, controlarse, para conseguir que no nos limite en el día a día. 

Para ello es importante tomar ciertas medidas que ayudan en ese “autocontrol”. Por ejemplo:

Informarse solo a través de fuentes oficiales y hacerlo, en la medida de lo posible, una sola vez al día.

Mantener unos buenos hábitos de higiene y tratar de ser cuidadoso y escrupuloso, pero sin llevarlo a extremos.

Identificar los pensamientos que generan malestar. Es importante aislarlos, cuestionarlos y tratar de reformularlos desde una perspectiva más coherente respecto a la situación actual. Y es que, ¿eres el único factor de riesgo que expone a tu familia a un posible contagio, o por el contrario ellos también salen de casa y pueden contagiarse en algún otro sitio?

En lugar de negarse en redondo a visitar a alguien, piensa en las diferentes posibilidades que se te abren: quedar para dar un paseo en un entorno seguro, como por ejemplo un parque, o a unas horas con poca afluencia de personas…

Lo ideal es que, en la medida de lo posible, cada uno mantenga el estilo de vida que tenía antes de todo esto. Si es una persona de riesgo, por supuesto que tendrá que tomar precauciones extra. Pero eso no implica hacer un drástico cambio de vida: piensa que muchas veces el remedio es peor que la enfermedad. Y el completo aislamiento en casa a lo que conduce es a soledad, a depresión…

Ahora bien, por supuesto que incluso si en estos momentos podemos salir a la calle, lo ideal es mantener el contacto con el círculo social no estrecho a través de las vías alternativas. Estas son el teléfono, el whatsapp, las videollamadas…

¡Demasiado rápido nos hemos olvidado de ellas!

Asimismo, debes mantener un autocuidado saludable: buena alimentación, mejor descanso y nunca abandonar el ejercicio moderado pero regular.

De este modo mejorará tu bienestar y estarás alimentando tu mente, pero no solo eso: de paso estarás fortaleciendo tu sistema inmunitario frente al riesgo de contagio por coronavirus.

Y no te avergüences si lo que necesitas es pedir ayuda. Expresar lo que nos ocurre y compartir nuestras emociones es la mejor forma de dejar ir a los malos pensamientos. Desde aquí te animamos a que recurras a un experto en psicología si lo necesitas.

No están los tiempos como para que nadie más se quede en la estacada.

Un gran abrazo de todo el equipo y gracias por escucharnos.