Sofi Martínez Saborido lleva 5 años luchando contra el dolor. Todo surgió con varias hernias discales, cuyo tratamiento se fue complicando hasta terminar en una incapacidad permanente reconocida. Varias visitas al quirófano, psicoterapia, y un rosario de medicamentos llenan las páginas de su historial médico. Hoy, en el Día Mundial de la Lucha contra el Dolor, este año enfocado a su prevención, compartimos su historia contada por ella misma.

«Después de más de 5 años y muchos paseos por el quirófano, probando técnicas como un conejito, sigo así, sufriendo dolores a diario, cada hora, cada minuto, cada segundo…

Aún no soy capaz de rendirme y pensar que toda mi vida será así, pero lo será.

Todo el mundo, desde personal médico hasta los vecinos y la familia, me dicen que «da gusto verme, que no saben cómo harían ell@s». De lo que no se dan cuenta es de que, aunque mi rostro diga una cosa, mi cuerpo me dice otras muchas a diario.

Cuando llevaba 2 años con mi enfermedad, me asignaron a un psicólogo. Decían que era necesario porque el dolor crónico es muy difícil de llevar.

Acudí a la cita, «la más breve de la historia», o eso me dijo él. Siempre fui muy positiva y no quería quedarme de brazos cruzados y asumir algo que me iba a acompañar el resto de mis días.

El año siguiente fui yo la que pedí ayuda psicológica. No podía más. Caí en una depresión. Muchas charlas con la psicóloga y la psiquiatra, pastillas que a día de hoy sigo tomando  para poder llevar una vida ‘normal’…

Puedo decir que este pequeño monstruo que llevo de la mano ha destruido mi vida: la laboral, la familiar, la de pareja, la social…

Sofi en la actualidad.

Cuando por desgracia te toca vivir con esto debes dejar de hacer muchas cosas: porque el dolor no te permite hacerlas, porque si las haces, sabes que a posteriori estarás hecha polvo…

Tienes que dejar tus hobbies. Bailar, correr, ir al monte con tu mascota a disfrutar como hacías cada domingo… Incluso las relaciones íntimas se ven mermadas.

A veces sigo engañándome y pensando que algún día los que sufrimos esto tendremos una solución que no pase por tomar más de 15 pastillas al día y aún así seguir sufriendo. Pensando que podré dormir una noche entera. Pensando que podré hacer todo lo que hacía y me hacía feliz antaño.

Ahora bien, aunque sigo siendo positiva, ya no soy una soñadora.»