«Hay muchísimo desconocimiento acerca de la tartamudez. MUCHÍSIMO. La gente tiende a pensar que tartamudeas porque estás nervioso, por ansiedad, estrés… Creen que es algo que puedes controlar, pero no es cierto. Simplemente es algo que escapa a tu control, incluso estando calmado».
 

Ya el mismísimo Aristóteles aseguraba haber descifrado la clave de su causa: el griego creía que las personas tartamudeaban porque pensaban más rápido de lo que podían hablar (claro que quizá tenga que ver el hecho de que él mismo fuera tartamudo…).

Mucho después, el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, llegó a vincularla con las funciones de excreción…

Y más y más teorías y descubrimientos (algunos más certeros que otros, sin duda), se han ido desarrollando en los últimos siglos. Pero lo cierto es que sabemos más bien poco de la disfemia, espasmofemia o disfluencia en el habla, lo que popularmente conocemos como tartamudez. Y lo que es peor, lo poco que sabemos deja en evidencia todo lo que todavía no sabemos, que es a todas luces demasiado.

Para celebrar el día internacional (este sábado 22 de octubre) de este trastorno del habla que seguro en algún momento de sus vidas trajo de cabeza a personalidades tales como Marilyn Monroe, Miguel de Cervantes, Isaac Newton, James Stewart, Charles Darwin o Winston Churchill, dejamos hablar en primera persona a José Manuel Varela «Under», que nos cuenta su experiencia.

¿A qué edad empezaste a tartamudear o descubriste que eras tartamudo?
Pues no sabría decirte, pero creo que fui consciente de que algo me pasaba, algo que me hacía diferente de los otros niños, desde muy temprano; creo que desde que entré en la escuela, con 4 o 5 años, más o menos, diría yo.

¿Has acudido alguna vez a tu médico a informarte acerca de ese problema?
Acudí durante un año al logopeda cuando tenía 15 o 16 años, si no recuerdo mal. Son edades complicadas ya de por sí, de muchos cambios a muchos niveles, y yo necesitaba saber un poco más acerca de lo mío… por así decirlo.

¿Cómo fue la experiencia? ¿Merece la pena? ¿Lo recomendarías?
Lo recomiendo principalmente para entender mejor lo que te pasa y «normalizar» la situación, digamos. Cualquier cosa que venga de un profesional y, sobre todo, que te ayude a entender y a tener más información sobre lo que te pasa, resulta útil. Un niño puede sentirse muy perdido con todo esto, no entender por qué él es diferente y/o no se siente normal o igual al resto. En mi caso, eso fue realmente lo positivo, y es por lo que sí recomiendo visitar a un logopeda, foniatra, etc.

¿Qué tipo de tratamiento o terapia seguiste? ¿Has buscado más información por tu cuenta? ¿Te ha ayudado?
Cuando iba al logopeda, lo que hacíamos principalmente eran ejercicios de respiración y lectura en voz alta, para coger ritmo entre la respiración y el habla. Pero más tarde no seguí ninún tipo de terapia ni nada. Sinceramente, a mí todo aquello no me sirvió de mucho en su momento. Pero claro, de eso hace 30 años, quizá las terapias y tratamientos habrán cambiado bastante… (jajaja).

¿Sabías que existen al menos tres tipos de tartamudez (clónica, tónica, mixta…)? ¿Crees que mucha gente lo sabe?
Sí, lo sabía. Pero en general la tartamudez es una gran desconocida. Hay incluso tartamudos por «imitación»; es decir, niños que son tartamudos porque un progenitor lo es y en la fase en que aprenden a hablar imitan al padre o a la madre y acaban siéndolo. También hay ciertos tipos de tartamudez que parecen tener un origen genético, según un estudio del New England Journal of Medicine, y hay otros que tienen origen psicológico. En general, creo que es un tema poco estudiado y sobre el que existe poca información. Al menos esa es la impresión que tengo yo.

Otro dato curisoso, que quizá pocos sepan, es que la tartamudez es hasta cuatro veces más común en hombres que en mujeres…
Sí, y ese es uno de sus principales misterios, digamos. La tasa de hombres tartamudos, en comparación con la de mujeres, es altisima, y nadie sabe por qué. Yo puedo decirte que en 39 años he conocido a varios tartamudos, pero a una única tartamuda.

¿Existe desconocimiento en general acerca de lo que implica la tartamudez, sobre qué le ocurre realmente a una persona tartamuda?
Sí, muchisimo desconocimiento. MUCHÍSIMO. La gente tiende a pensar que si eres tartamudo es porque te pones nervioso, por ansiedad, estrés… Es decir, piensan que es algo que puedes controlar, que sólo tienes que calmarte. Y no es cierto. Está claro que la ansiedad no ayuda, pero incluso estando calmado y relajado, es algo que muchísimas veces no puedes controlar, simplemente.

Hemos hablado alguna vez de que la tartamudez es casi como un tabú, que la gente muchas veces no sabe cómo comportarse. ¿Qué es lo que te da más rabia: que te corrijan, que terminen la frase por ti, que se desesperen…?
Yo personalmente hay dos cosas que no soporto; ya no es que me produzcan frustración, es que me cabrean muchísimo. La primera es que acaben las frases por mí. Y la segunda es llamar por teléfono a algún sitio, por ejemplo, y que en un momento dado, por lo que sea, no te salgan las palabras y la persona al otro lado de la línea, sobre todo si no te conoce, empiece a decir: «¿Oiga? Esto se corta. ¿Hola?…» Algunos hasta te cuelgan directamente. No sólo genera ansiedad, si no que cabrea mucho. Y está claro que es ignorancia y desconocimiento total, porque lo más probable es que a la otra persona ni siquiera se le pase por la cabeza que pueda haber una persona tartamuda al otro lado de la línea. Falta mucha educación y concienciación al respecto.

¿Llega a haber cierta «intolerancia social»? Es importante si tenemos en cuenta que el factor nervioso, la alteración… pueden empeorar la situación.
No lo llamaría «intolerancia social». Como he dicho antes, creo que lo que hay es mucho desconocimiento. Tengo la impresión de que la gente lo percibe como un «mal menor» y no son conscientes de que puede llegar a ser un problema muy gordo para alguien, así como que puede derivar en problemas de autoestima, psicológicos, depresiones, etc.

En general creo que la tartamudez es una gran desconocida. Está poco estudiada, es compleja y se percibe, eso, como algo menor. Es muy común que la gente te diga: «¡Ah, pues yo también tartamudeo cuando estoy nervioso/a!», y en realidad no tienen ni idea del problema que puede llegar a suponer. Por ponerte un ejemplo: para un tartamudo, un trabajo de cara al público puede suponer un problema muy, muy gordo. Y ya no te digo afrontar una entrevista de trabajo…

¿Existe banalización y ridiculización de la tartamudez en algunos medios? ¿Ayuda, por ejemplo, si es una visibilización sana, hecha desde el humor, o provoca todo lo contrario?
Yo siempre he defendido que no hay que ponerle limites al humor, es sano reírse de todo y de todos. Pero también creo que hay momentos en que la tartamudez debería ser retratada con seriedad y de eso, por desgracia, hay poco. Piensa en los actores tartamudos, o en los personajes tartamudos de series de televisión o películas u obras de teatro: en el 90% de los casos son reducidos a «secundarios graciosos»… Y, en general, creo que se percibe principalmente como algo gracioso, una excentricidad, un tic…

Afortunadamente, poco a poco las cosas van cambiando, y hay ejemplos maravillosos de cómo se puede crear conciencia sobre esto, o al menos hacernos pensar sobre ello. Por ejemplo, películas como «El discurso del Rey« o el maravilloso cortometraje «Stutterer» de Benjamin Cleary, ambas premiadas en los premios Oscar («El discurso del rey» tiene 4 y «Stutterer» se llevó el Oscar a mejor cortometraje el año pasado), han ayudado un poco a  darle visibilidad y a crear conciencia. Más ejemplos así es lo que creo que hace falta. ¡Recomiendo a todo el mundo ver las dos!

¿Ayuda el que se celebren días como el de este sábado, Dia Internacional del Conocimiento de la Tartamudez?
¡Claro! Todo lo que sea dar visibilidad, crear conciencia e informar es sin duda positivo.

 

¡Muy feliz día, 72 millones de tartamudos!