Todavía tenemos tiempo. Y cientos de razones para un verano feliz. Escoge la tuya.

Julio siempre huele a playa, a montaña, a visita a los abuelos en el pueblo, a chapuzón con los amigos en el rio…Pero este año, “inolvidable” 2020, se ha llevado nuestro gusto y nuestro olfato, los aromas de verano en nuestra infancia, los sabores más íntimos y añorados. El aire huele a gel desinfectante. Hay dudas, miedo, y una extraña sensación de irrealidad.

Ha llegado el verano sí, las ansiadas vacaciones y sin embargo todos estamos aún paralizados por la intensa experiencia vivida. Nos queda el recuerdo de los que se fueron, las calles semivacías, la ausencia de múltiples idiomas y acentos, el cierre metálico de los comercios, la prohibición de las fiestas, el tono medio de las voces, la falta de alegría en nuestros rostros, el caluroso silencio.

Detrás de las mascarillas unos ojos cansados apenas vislumbran el futuro y a pesar de las ganas internas de vivir, al relacionarnos con los demás, el vértigo nos invade. Dudamos, titubeamos al reencontrarnos con nuestros padres y con los amigos, un torpe codazo no nos reconforta. Necesitamos el abrazo, expresar nuestro cariño y contarle a los demás cómo nos sentimos. Por eso es necesario salir. De una manera u otra tenemos que atrevernos, abrir la puerta de nuestra casa y atravesar esa barrera invisible que es el miedo. Tenemos que relacionarnos, amar, compartir… Por muchas razones, sociales, económicas, pero sobre todo porque la vida es una, y el hoy no se repetirá mañana. De nada vale esconderse tras los muros, meterse en un cajón… el virus está ahí, es peligroso sí, pero no puede paralizarnos, no debe impedirnos sonreír. Así que, con todas las medidas de protección posibles, a pesar de los miedos, los rebrotes y las distancias autoimpuestas, salgamos a la calle, saludemos a nuestros vecinos, charlemos con los paisanos, crucemos el mundo para ser solidarios, apuntémonos a aquella actividad que tanto nos gusta, escribamos si nos ayuda, leamos un cuento inolvidable, hagamos planes divertidos, recordemos un verano como los de antes. Feliz, intenso, perdurable, libre por fin de este maldito recuerdo.