La nutricionista Eva Lorente nos habla del desarrollo del proyecto de nutrición infantil en Guatemala, que busca que los niños y niñas de la Fundación Educa-Pueblo Viejo, en Tecpán, se beneficien del aprendizaje de una «Pirámide Nena y Nano» adaptada a sus necesidades. 

Eva Lorente, nutricionista y colaboradora de InfoSF en el proyecto desarrollado en Guatemala junto a la Fundación Educa-Pueblo Viejo, viene de poner en marcha el programa de nutrición infantil en las escuelas de nuestros colegas en Tecpán. Hemos querido hablar con ella para que nos cuente en detalle en qué consiste este programa, que busca adaptar la «Pirámide de Nena y Nano» al país centroamericano a través de la «Olla alimentaria», una iniciativa de la nutricionista en Tecpán María Angelina Nájera.

¿Cómo has conocido y has decidido colaborar en este proyecto?
 He trabajado durante 17 años como consultora de servicios y procesos por cuenta ajena. Ahora estoy a punto de terminar de crear mi propia empresa dedicada a ayudar a que las personas, especialmente los niños, coman de manera equilibrada y saludable. Soy experta en nutrición y dietética. Conocí a Maribel [la coordinadora del proyecto en Tecpán] porque las dos éramos voluntarias de otra asociación y les impartí un curso de alimentación saludable. Ella me sugirió que colaborase en el proyecto de Guatemala y la verdad es que no lo dudé ni un momento; ¡me encantó la idea!

¿Cómo surgió la idea de trasladar la pirámide Nena y Nano a Guatemala? Es decir, ¿era una necesidad identificada por la Fundación Educa Pueblo Viejo?
Con la pirámide de Nena y Nano obtuvimos muy buenos resultados en España, al implantarla en el centro de salud Manuel Merino [Madrid] en niños de 5 a 12 años en el 2016. Los resultados fueron muy significativos en cuanto a conocimientos, abandono de hábitos poco saludables, adquisición de hábitos correctos, IMC y satisfacción. En Guatemala existía la necesidad prioritaria de que los niños disminuyeran el consumo de refrescos azucarados y dulces, así como de que incrementaran el de frutas y verduras. Por eso decidimos aplicar un método con el que ya habíamos conseguido buenos resultados en estos objetivos.

¿Os habéis encontrado con dificultades adaptando el método al contexto de Guatemala (debido a las diferencias en la dieta, por ejemplo)?
Al principio adaptamos el método existente al entorno local en cuanto a las actividades a conseguir y el anexo de alimentos. Lo cierto es que pensamos que con eso estaría lo suficientemente personalizado como para poder aplicarlo con éxito. Sin embargo, hubo que hacer mucho más.

Cuando lo implantamos en un piloto con un paciente varón de 8 años con desnutrición crónica, pudimos comprobar que el seguimiento de las ingestas debía ser semanal, básicamente por la disponibilidad de lácteos y proteínas procedentes de carne animal, que allí es semanal y no diaria. Por tanto, instauramos como objetivo añadido el consumo de la mezcla de cereales y legumbres (a poder ser diario) en la misma ingesta para suplir esa carencia de proteína animal. Es decir, que volvimos a rediseñar el método adaptándolo a la “Olla alimentaria» guatemalteca, pero manteniendo lo que sí que había funcionado hasta el momento (en definitiva, una solución de bajo coste, fácil de entender, motivadora, vinculante, novedosa y atractiva para los niños).

¿Se acompaña de otras recomendaciones sobre estilo de vida saludable (ejercicio, por ejemplo)?
De momento estamos centrados en aplicar el proyecto en base a la alimentación saludable. Allí no existe foco de prioridad en la promoción y prevención de la salud. Tienen necesidades prioritarias de otro orden y las intervenciones sanitarias suelen ser más bien correctivas. Nuestra labor es concienciar acerca de que la alimentación es parte de la salud y siempre bajo un punto de vista positivo, haciendo hincapié en relación positiva existente entre alimentación y salud.

La Fundación Educa-Pueblo Viejo cuenta en su equipo sanitario con una nutricionista presencial que rota cada 4 meses de ubicación. Lo que hacemos es trasladarle conocimiento de las prácticas que realizamos en España, que se encuentran más maduras por haber acometido estos ámbitos de prevención desde hace años.

¿Qué tal la acogida por parte de los menores en Tecpán?
Los niños se encuentran muy motivados y contentos con la iniciativa. Estamos en la fase piloto de la readaptación, pero ya se nota una disminución en el consumo de refrescos azucarados en los participantes.

¿Cuáles son los siguientes pasos a seguir en el proyecto?
Los siguientes pasos son aumentar el número de participantes, conseguir un seguimiento local semanal, conseguir una periodicidad quincenal en las reuniones entre países y cerrar las evaluaciones mensuales.

La siguiente reunión entre países coincide con el intercambio de nutricionistas locales. En ella se llevará a cabo la presentación al equipo de España y la puesta al día del proyecto. En cada una de estas reuniones se revisa el trabajo de la quincena, se analizan las posibles incidencias y se proponen acciones correctivas y mejoras.