Helena Marcos, voluntaria de Información Sin Fronteras (InfoSF), firma una preciosa reflexión sobre las víctimas mortales que deja la crisis del Covid-19 en nuestro país. Obligada lectura de este artículo que remueve lo más hondo.

«Hace un tiempo escribía en este blog un reportaje sobre la vejez, esa extraña y lejana circunstancia que paradójicamente nos acabará llegando a todos [más abajo puede leerlo].

En esos momentos, hace tan solo dos meses, no podía imaginarme que aquel colectivo de mayores para el que yo reclamaba espacio, respeto y visibilidad fuera a convertirse en el trágico protagonista de nuestros días.

El coronavirus ha llegado a España como una bofetada. Nos ha confinado en nuestras casas y sacudido nuestras vidas poniéndolas del revés. Sin tiempo de reacción ni capacidad de respuesta, cebándose cruelmente con un número indecente de ancianos que se sentaban tranquilos cada tarde a jugar al dominó, echar una partidita de cartas o tejer a duras penas una
interminable bufanda.

Podríamos hablar ahora de causas, cifras, países, de retos pero nada de esto me importa. Hoy tan solo quiero detenerme para recordarles y brindar por ellos, por aquellos guerreros incansables con los que no pudieron el hambre o la opresión; valientes luchadores que ahora, en estos tiempos modernos que muchos de ellos ni entienden, deben rendirse y doblegarse
ante este enemigo cobarde.

No es justo este final. Como ninguno lo es. Pero quizá esta forma de separarnos, este cortar de raíz las viejas ramas de nuestro árbol está siendo demasiado doloroso. Sin apenas despedida, sin tiempo para llorarlos nuestros mayores se marchan. Desde los hospitales, desde sus residencias. Asustados y tristes, de seguro confundidos.

No sé cuánto durará esta amarga pesadilla. Dudo incluso de que aprendamos algo mañana pero hoy he comprendido que no siempre hay tiempo, que lo que no se dice se pierde, que los abrazos caducan, que la sonrisa se escapa y que todo aquello que sentimos es el aquí, es ahora. Para que el momento no sea demasiado tarde o la lección no sea, demasiado dura
«.

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