En los años 30 y 40 la llegada del “baby boom” hará dispararse el número de personas mayores en España. Hasta 14 millones a finales de los 60 según las previsiones. Pero ¿qué retos plantean estas cifras a la sociedad?

De todos es conocido que las condiciones sociales y económicas actuales están produciendo una mayor longevidad y por tanto el envejecimiento de la población. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 50 años el 30% de la población serán ciudadanos mayores.

Pero… ¿qué significa ser mayor?

En la práctica hablamos de ancianos, abuelos, mayores, integrando a todas estas personas en ese grupo común al que etiquetamos como tercera edad, pero la realidad nos muestra que dentro de esta denominación existen diferentes etapas.

Así, hablamos de prevejez (de los 55 a los 65), vejez (de los 65 a 79) y ancianidad (de los 80 en adelante). Recientemente sin embargo algunos países con altas tasas de envejecimiento como España, Reino Unido o Japón reclaman que la edad real se adecúe con la propia biología y se establezca el comienzo de la vejez en los 70 años.

Para el término ancianidad se propone también un nuevo tramo a partir de los 90 al que se denominaría supervejez. Sea como fuere, y a pesar de los factores comunes, hay diferencias físicas y psicológicas muy importantes que conviene tener en cuenta. De hecho nada tienen que ver una persona de 55 años con una de 80. Para entender estas diferencias merece la pena repasar las características físicas y psicológicas de estas etapas:

Prevejez:

Se producen cambios físicos en el sueño, las digestiones, la masa muscular, y en las mujeres, cambios hormonales.

En el plano psicológico se da un pensamiento melancólico basado en recuerdos y comparaciones vivenciales. Puede producirse el síndrome del nido vacío con la consecuente soledad y aburrimiento. A pesar de estos procesos, la felicidad no disminuye.

Vejez:

Comienzan los problemas articulares con dolor y dificultades para realizar grandes esfuerzos. Se produce una disminución de la visión y la audición y hay en general un debilitamiento de funciones biológicas.

Todos estos cambios físicos conllevan el aislamiento dada la pérdida de autonomía y el posible deterioro de los procesos mentales. Hay una pérdida del nivel de inteligencia en términos de agilidad mental y generación de nuevo conocimiento.

Ancianidad:

Los problemas anteriores, especialmente relacionados con los huesos (artrosis, osteoporosis…) se acentúan. Se reduce también la autonomía y la movilidad. Esto junto a la reducción del círculo de amistades puede provocar un mayor aislamiento social.

Finalmente resulta curioso comprobar cómo la vejez, en su sentido más amplio, es la etapa en la que a pesar de que muchas capacidades quedan disminuidas, se consolida la plena madurez psicológica.

Ser mayor hoy

Vivimos en una sociedad en la que el término vejez se asocia siempre a cuestiones negativas. Se habla de mayores identificándolos con la soledad, la enfermedad y en última instancia la muerte, y claro, a nadie le apetece abundar en estos temas. Ser mayor no está de moda, sin embargo todas estas realidades están ahí. Somos muchos, y cada vez más mayores y debemos entender cuanto antes que este colectivo existe y reclama su propio espacio. Probablemente, si preguntásemos a los mayores qué demandan a la sociedad nos comentarían algo como esto:

Una dolencia común

Una de las “enfermedades” más temibles de las personas mayores es la soledad, y en nuestro país, cerca de 2 millones de mayores se encuentran en esta situación, la mayoría mujeres. Los expertos aseguran que la soledad afecta muy directamente al cuerpo pero sobre todo a la mente. En estas edades, las consecuencias de una vida en solitario tienen repercusiones que van desde la depresión hasta los problemas cardiovasculares producidos por la obesidad y el sedentarismo.

Por ello, si eres mayor, conviene recordar algunas pautas de actuación que ayudan a mantener alejada esta incómoda dolencia:

  • Además de tus familiares, procura establecer una red de amistades y mantente en contacto con personas de todas las edades.
  • Utiliza el teléfono, aprende a usar las redes sociales, asiste a clases de informática, comparte fotos y noticias. Sé curioso. Interésate y participa en lo que sucede más allá de tus paredes:
  • Inscríbete en programas sociales, actividades de voluntariado, realiza ejercicio en la medida de tus posibilidades, comparte alojamiento, infórmate y mantente al día sobre temas de actualidad, asiste a charlas, jornadas… en definitiva, disfruta de tu experiencia, de tu tiempo y de tu plena madurez.

El futuro inmediato

Como ya hemos visto, la tendencia natural será el envejecimiento de la población. Esto provocará interesantes cambios, incluso a nivel tecnológico, a fin de facilitar la vida de los mayores. Hay quienes hablan ya de “nietos virtuales” capaces de reemplazar la compañía humana. Y aunque ese momento está ya a la vuelta de la esquina, procuremos hasta entonces, encontrar siempre un rato para charlar con nuestros mayores. La experiencia sin duda será reconfortante.

Fuentes:
INE. Envejecimiento en red. Marzo 2019.
Blog “Peinando canas”, “Sumando canas”.