¿Se es feliz porque se goza de salud o se goza de salud porque se es feliz?

Tal vez es difícil creer que la soledad y la ausencia de felicidad es un peligro para la salud pública igual de importante que la obesidad. Sin embargo, esta afirmación es avalada por la Asociación Psicológica Americana (APA en inglés).

La relación entre salud y felicidad es proporcional e interdependiente. Un estudio reciente de la Universidad de Utah, encuentra un vínculo directo entre el bienestar emocional y la salud física.

Aquellas personas felices o que se sienten bien consigo mismas tenderán a cuidarse más y a llevar comportamientos o estilos de vida saludables como hacer ejercicio, comer bien o dormir las horas necesarias”, concluye el estudio.

Según el diario La Vanguardia, aunque no hay pruebas aún concluyentes, los investigadores también asocian un vínculo directo entre el bienestar psicológico y envejecimiento o salud a nivel celular.

Esta posibilidad no sólo resulta útil para los pacientes, sino también para las y los médicos al momento de diagnosticar.

De acuerdo con el Dr. Edward Diener, uno de los autores del estudio, espera que su investigación pueda convencer a los médicos para que comiencen a controlar las emociones positivas -y no sólo las negativas- durante los exámenes físicos rutinarios, al igual que se pregunta a los pacientes sobre hábitos como el ejercicio, el tabaquismo, hábitos alimenticios y el consumo de alcohol”.

¿De qué hablamos cuando hablamos de felicidad?

Desde la filosofía, la felicidad es un concepto que se refiere a una sensación atemporal de plenitud, una sensación que viene cuando se cumplen los más elevados ideales (que son únicamente espirituales).

Si ponernos como objetivos más elevados los profesionales, económicos, sociales, entre otros, el hecho de cumplir esos objetivos no te hará más feliz, ya que, ¿cuándo será suficiente? En el plano material, siempre se quiere más.

Ni todos los días puedes y quieres estar irradiando euforia, ni todos los días te sobra un abrazo. Si queremos ser felices habrá que preguntarse, ¿qué me importa y qué quiero hacer en la vida? ¿Qué tipo de persona quiero ser?

La clave para ser feliz (y no incluye dinero o fama)
Relaciones personales profundas y positivas.

Un estudio de Harvard que lleva 80 años investigando sobre la relación entre salud y felicidad, afirma que los beneficios de crear vínculos personales plenos son enormes: ayuda a retrasar el deterioro mental, mantiene la capacidad memorística, controla el estrés y ayuda a dormir mejor.

«El hallazgo sorprendente es que nuestras relaciones y lo felices que somos en ellas tiene una poderosa influencia en nuestra salud«, explica el profesor en el Harvard Gazette, «La soledad mata. Es igual de poderosa que fumar o que el alcoholismo«. Las personas que se sienten solas presentan muchos más riesgos para su salud.

En definitiva, «la gente no está acostumbrada a mostrar todos sus lados, damos una cara y nuestra realidad tiene otra. La armonía está cuando se muestran las dos«.