Bienvenidos a esta nueva entrega de Saludablemente. En esta ocasión vamos a abordar las técnicas de relajación y, si quieres, también podrás relajarte unos minutos. Si me acompañas lo comprobarás.


Las técnicas de relajación son aquellos procedimientos cuyo objetivo es enseñar a las personas a controlar sus propios niveles de activación, es decir, el nivel de ansiedad que percibimos.


Tienen gran validación científica como métodos para controlar los niveles de activación.


Existen numerosas técnicas de relajación: relajación progresiva, respiración abdominal, relajación muscular de Jacobson, entrenamiento autógeno, yoga, meditación, hipnosis…


¿Para qué sirve la relajación?


Nos ayuda a estar más tranquilos y serenos para enfrentarnos al problema.


También a mejorar la percepción de autocontrol y autoeficacia de nosotros mismos.


La relajación puede ser útil como respuesta incompatible a situaciones angustiosas, temores…


A nivel terapéutico, permite a la persona ampliar las estrategias de afrontamiento hacia determinadas situaciones.


Incluso, puede inducir al sueño.


¿Cómo la podemos practicar?


Primero, es conveniente escoger un lugar tranquilo. Donde estés cómodo y no haya interrupciones.


Su práctica requiere tiempo, por lo que conviene hacerla sin prisas.


Se puede hacer sentado, tumbado o de pie.


Si la practicas de forma continuada, te permite alcanzar un dominio de ella.


Cada vez que la lleves a cabo, es conveniente adoptar una actitud de abandono activo, dejándote llevar y no resistiéndote a las sensaciones corporales que pudiesen aparecer. Si surgen pensamientos, es mejor adoptar una postura de indiferencia hacia ellos. Ni luches contra ellos ni te alarmes porque aparezcan, simplemente, continúa.


¿Qué beneficios aporta?


Los beneficios de practicar la relajación son numerosos a nivel fisiológico: disminución de la frecuencia respiratoria, mejora de la oxigenación en el cuerpo, disminución de la presión arterial… Y a nivel cognitivo: mejora de la concentración, aumento de la motivación…


¿Quieres empezar ahora? Te proponemos un ejercicio. Primero, busca ese lugar tranquilo y adopta la postura más cómoda para ti.


¿Ya está? Te cuento antes en qué va a consistir. Se trata de un ejercicio de respiración que repetiremos tres veces. Solo necesitarás un par de minutos.


En primer lugar, vas a tener que colocar las manos en tu abdomen.


Al coger el aire, debes imaginar que tienes un globo en la tripa que se hincha. Al soltar el aire, hazlo como si tuvieras una vela encendida delante de ti y quisieras que se moviera sin que se apague.


Ahora practiquemos. Sigue con las manos en el abdomen. Cierra los ojos…
Coge aire lentamente por la nariz. Imagina ese globo en la tripa. Hínchala lentamente…


Ahora, comienza a soltar el aire por la boca. Recuerda, tienes una vela delante de ti. Tienes que conseguir que se mueva, pero no la apagues…


Abre lentamente los ojos…


¿Te has relajado? Espero que sí…


Ahora puedes practicar este ejercicio siempre que quieras.
No dudes en consultar a un profesional si tienes alguna duda.


Gracias por habernos escuchado.
Esperamos haberte sido de ayuda.