Bienvenidos una vez más a este nuevo podcast de Saludablemente. Hoy te vamos a hablar de “La tolerancia a la frustración, un aprendizaje que comienza en la infancia y nunca se acaba.”

¿Qué es la frustración?

Se trata de un sentimiento de impotencia, una respuesta emocional que emerge cuando ciertos deseos y expectativas no pueden ser cumplidos.

La persona que la padece suele reaccionar a nivel emocional con expresiones de ira, de ansiedad o tristeza.

La frustración es una de las reacciones humanas más comunes que, si no se aprende a manejar y eventualmente a superar, acarrea como consecuencia un sentimiento estable de decepción.

Frustrarse es un estado de incertidumbre que no nos define como personas.

Ahora bien, atravesar por una situación frustrante no significa fracaso alguno.

Sin embargo, no poder resolver los sentimientos de frustración puede llegar a provocar desmotivación y abandono de todas las metas y proyectos en cualquier plano de nuestra vida.

A las personas que reaccionan manifestando frustración se les atribuye una característica funcional llamada baja tolerancia a la frustración.

Parece que este estilo es más prevalente en la sociedad actual occidental, donde la mayor parte de los fenómenos que la componen se basan en la inmediatez y la incapacidad de espera.

Los individuos que presentan este modo interpretan como insoportable el deber lidiar con emociones más desagradables como el enfado o la tristeza y les conduce, por otra parte, a elaborar una serie de expectativas previas alejadas de lo racional, desmesuradas y extremamente exigentes.

El hecho de no tolerar la frustración se debe a varios motivos:

· Poseer un razonamiento rígido e inflexible.

· Tener escasa capacidad de adaptación a los cambios no programados.

· A que la persona tenga una percepción distorsionada de las situaciones que vive, ya que sólo ve el aspecto negativo de las cosas, o a que la persona posea una tendencia a querer controlar cada evento de su vida.

· También, a la incapacidad de soportar el malestar.

Hay una serie de consejos para ayudar a tolerar la frustración:

Primero, es importante aprender a tolerar la frustración porque de manera controlada puede permitir que se afronten las dificultades que se presentan en el día a día.

La frustración no puede ser eliminada por completo, pero sí que es posible aprender a controlarla, siendo conscientes del tipo de sentimientos y emociones que esta genera en nosotros y después analizarlos.

Por ello, resulta necesario aprender a asimilar el hecho de que los deseos no son necesidades que requieren una resolución inmediata.

Al mismo tiempo, es importante reconocer que la perfección no existe y que ser absurdamente exigente con uno mismo precipita la frustración, pues paraliza la productividad y capacidad de ser creativo.

Se deben controlar los impulsos negativos que son perjudiciales para las metas y la estabilidad emocional. Y así recordar las consecuencias negativas que los impulsos causaron en situaciones pasadas y que nos permite aprender a no tomar decisiones precipitadas como resultado de la frustración.

En definitiva, la tolerancia a la frustración es una virtud que necesita desarrollo y mucha paciencia. Desarrollar una tolerancia a la frustración envuelve un proceso de aprendizaje que se inicia desde la infancia y nunca se acaba.

Muchas gracias por escucharnos una vez más. ¡Hasta la próxima entrega!